Eran las 11 de la matina, pero adentro del metro Baquedano el eo, eo, eo estaba en el peak del mejor carrete de una noche a todo dar.
Y no era pa’ menos el tremeno boche, cabros, pues justito a esa hora los brocas de Chico Trujillo, ayer cumplían con el ciclo Música de Estación, pegando los rpimeros trompetazos de sus hits cumbieros, esos que tienen moviendo la coctelera al terruño completo.
De una sola patá, el grupo que la lleva en la “nueva cumbia chilena” convirtió la combinación de las líneas 1 y 5 en una verdadera fiestoca a manos arriba. No cabía un alfiler y la temperatura subía como condenada.
Con su pinta a cuadrillé de siempre Aldo Asenjo, alias “el Mancha” y vocalista del lote, regaló un repertorio con las infaltables Loca y La Medallita a cerca de dos mil almas, a las que no les importó llegar tarde a la pega o hacer el almuerzo.
A LA BUENA FONDA
En casi media hora de melodías opegajosas, el improvisado público bailó como pirinola eléctrica y no se movió del lugar hasta que los invitados bajaron la cortina con el temazo que los lanzó a la fama, La Escoba. Y quedó la idém.
Una vez fuera del escenario, el percusionista Juanito Gronemeyer las hizo de vocero: “Quedó la escoba aquí, había mucho calor y quedamos muy contentos con esta tocata, que es la primera después de unas vacaciones que nos dimos”.
La ocación fue también propicia para hablar de su próximo negocio: “Estamos calentando motores para retomar nuestra agenda y lo que será nuestra primera fonda. Ya estamos grandes, así que la vamos a hacer (16,17 y 18 en Chimkowe, Peñalolén) que se llama “Zapateando con el Chico”. Lo que vieron hoy es sólo un pedazo de lo que va a estar pasando ahí”.








